Viajar ligero para reconectar con lo esencial

Hay mañanas en las que sales de casa con un simple deseo: dar un paseo con los niños y dormir bajo las estrellas junto a una pequeña fogata. Una salida sencilla, llena de aventura, risas y naturaleza.
Aléjate del ruido, sigue un sendero señalizado, busca un claro, acampa, haz una pequeña fogata, admira la Vía Láctea…
En esos momentos, comprendes que acampar no se trata de rendimiento. Se trata de desafiar lo desconocido. Es un encuentro con la naturaleza, con lo que realmente importa. Y a los niños les encanta.
Empaca menos para vivir más
¡Dejar atrás lo superfluo es parte del viaje! Aprender a orientarse de otras maneras que no sean con GPS o smartphone, construir un refugio, preparar una cena junto al fuego para los niños.
Una mochila, botellas de agua, algo de comida, mantas, colchonetas de piscina, una bolsa térmica… y lo imprescindible está ahí.
Las comidas Jack no están diseñadas como accesorios, sino como acompañantes discretos: 400 g para tallas XS y S, de 800 g a 1 kg para tallas M y L. También sirven como pequeños cojines cuando no llevamos comida. Llevamos dos: una como nevera pequeña para productos frescos y la otra como minihorno para prolongar el tiempo de cocción y mantener la leche o el café calientes durante la noche.
Acampar bajo las estrellas en Vercors
A menudo se imagina que acampar es una aventura difícil, especialmente con niños.
Pero a veces es bastante sencillo: acampar junto a un río, escuchar a los niños jugar entre las piedras, nadar en el río, sentir cómo la luz se desvanece tras los acantilados. Dormirse con el sonido del agua. Para mayor tranquilidad, llevamos un perro, que nos avisa si los jabalíes se acercan demasiado.
La cena se vuelve mágica. Calentamos una olla con agua en una pequeña fogata (en un lugar designado, por supuesto). Esa noche, hicimos macarrones con mantequilla y jamón. Pusimos la olla al fuego. En cuanto el agua hirvió con la pasta, tapamos la olla y la metimos en la bolsa térmica, que continuó cocinándose sola durante 15-17 minutos, quedando una pasta tierna y perfecta. Aprovechamos las últimas brasas para calentar la leche para los biberones de los pequeños. Un 70 % de ahorro de energía , pero lo más importante, tiempo ganado para disfrutar de la última luz de los árboles y tener leche caliente lista para los bebés cuando se despierten. La bolsa térmica conservará el calor toda la noche, así que no hay necesidad de gastar energía en exceso ni quemar demasiada leña. Menos esfuerzo, más comodidad. La libertad no necesita nada más.

Gestos tranquilizadores
Cuando cae la noche y los más pequeños se duermen, un detalle importa: la bolsa mantiene la leche caliente hasta la mañana.
Un despertar fresco, un río que humea suavemente, aroma a pino... y un biberón listo en un instante. Los padres saben cuánto puede cambiarles el día con este pequeño detalle. Y tú puedes hacer lo mismo con el café de tus padres. Prepáralo justo antes de acostarte. Caliéntalo bien caliente para que esté lo más caliente posible al despertar. Sin esperas.
Baja tecnología, alta libertad
Elegir una bolsa Jack Meal para actividades al aire libre es una forma de adoptar una forma de simplicidad deliberada:
Un objeto, tres funciones, sin pilas, sin piezas que reemplazar. Si se rompe, se repara fácilmente. Si se mancha, simplemente se lava a mano o en la lavadora.
Cocinar, almacenar, transportar. Un saber hacer inspirado en la cocina noruega, reinterpretado para quienes buscan reconectar con la naturaleza sin agobios.