Orígenes

De Jacmel a París pasando por el Sahel

La idea de Jack Meal surgió gradualmente. En ese momento, Johanna trabajaba con las Naciones Unidas como responsable de medio ambiente. El reto que se planteó fue simple y urgente: fabricar localmente utensilios de cocina con materiales reciclados, reutilizables y replicables, para reducir la dependencia de la madera y el carbón vegetal, la principal causa de deforestación en Haití y muchos países del Sahel, así como de enfermedades respiratorias y quemaduras domésticas que afectan principalmente a mujeres y niños.

Cocinar es, ante todo, una forma de cuidar: de uno mismo, de los demás y de los recursos que nos rodean. Jack Meal nació de una convicción: repensar nuestras acciones cotidianas para hacerlas más justas, sostenibles y universales. Es un proyecto arraigado en la realidad, nacido de la necesidad concreta de acelerar la transición energética para todos.

La historia comienza en enero de 2021 en Haití.

En las cocinas de las escuelas y hogares haitianos donde Johanna (fundadora de Jack Meal) trabajaba entonces para reducir la leña necesaria para cocinar alimentos en las cocinas y hogares haitianos con una agencia humanitaria.
Dos asuntos urgentes requerían atención:

  • ¿Cómo podemos seguir cocinando sin agotar los bosques?
  • ¿Cómo podemos aprovechar la contaminación plástica que está invadiendo mares, ríos y tierra?

Basándose en su experiencia previa en Etiopía y Bangladesh, Johanna se sumergió en la búsqueda de soluciones de bajo impacto: innovaciones artesanales, reciclaje de plástico, tecnologías de bajo impacto.
De esta exploración surgió una convicción: el progreso debe ser local, replicable y accesible.

Profundamente ligado a este país, el nombre Jack Meal está inspirado en Jacmel, una de las ciudades más bellas del país.

La aventura de las bolsas térmicas empezó a gestarse en un contexto humanitario.

Al redescubrir el principio de la cocina noruega , Johanna quiso reinventarlo utilizando los materiales disponibles.

Recopiló plásticos, probó decenas de variaciones, midió el rendimiento térmico y perfeccionó cada detalle con estufas locales. Después, contactó con emprendedores locales para replicar la innovación.

Este proceso iterativo y colectivo dio origen a la primera bolsa de cocina, 100% diseñada y ensamblada localmente, primero en Haití y luego en Chad.

Una cocina inteligente y resiliente no se basa en un solo objeto o tecnología, sino en una filosofía: hacer más con menos, a largo plazo.


El proyecto se ha extendido del Sahel a las escuelas, de los hogares a los campos de refugiados, permitiendo a más de 6.000 familias y comedores escolares adoptar una nueva práctica: cocinar en dos etapas: activar el fuego y luego dejar que haga su trabajo.

Pero quedaba una pregunta: ¿cómo hacer que estas soluciones fueran accesibles más allá de los programas humanitarios?

La respuesta quedó clara: apostando por el sector privado . Ofreciendo productos innovadores de fabricación local, vendidos a un precio justo, y reinvirtiendo parte de los ingresos para apoyar la transición energética en los países más vulnerables.

Jack Meal es la continuación natural de esta aventura.
Una empresa francesa independiente que transforma una tecnología sencilla en un objeto de cocina útil , diseñado para durar y concebido para todas las cocinas del mundo.